Comenzamos nuestro viaje de verano en la "Tarzana", deseando vivir mil aventuras. Primera parada: Piedrahita, para participar en el pre mundial de parapente.
Después de la experiencia en Portofino con la furgo, hemos decidido visitar los pueblos de las Cinque Terre en barco con un billete de día entero que nos ha permitido visitarlo todo y darnos un bañito en los sitios que más nos han morado. Se han echado de menos las máscaras de snorkel.     
Mi niña propuso seguir los pasos de Van Gogh en Arlés y así fuimos descubriendo rincones maravillosos. Aquí pintó muchos de sus cuadros, inspirado por la bonita ciudad. La casa amarilla Le café la Nuit Las escaleras del puente no sé qué El puente no sé qué Mientras buscábamos estos rincones, cotilleamos en mil tiendas, galerías y escaparates inspiradores. Acuarelas, cianotipias, arte con origami, fotografías pegadas en todas las calles del centro... Chulísimo todo. Tanto que Moira se quería quedar más rato y a mí me entraron las prisas y la amenacé con no llegar a Suiza 🙊 Por la tarde pusimos rumbo a Niza y de camino nos dimos nuestra primera ducha en área de servicio. Mu agustito. Ya en Niza, elegimos un parque bastante transitado de noche que no nos dejó descansar en condiciones (cruising?), pero qué vistas de la ciudad, oiga!
Desde el mirador de Artxanda se ve todo Bilbao y en su parque da gusto trabajar y toqcar el ukelele. Nos quedamos a dormir! ñ Desde allí se puede coger un funicular que nos llevó al centro de Bilbao en tan sólo 3 minutos. ¡Menudas vistas! l
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